miércoles, 6 de junio de 2012

Vampiros medievales: encuentran en Bulgaria dos esqueletos con estacas de hierro clavadas en la garganta

Un equipo de arqueólogos búlgaro ha desenterrado los restos, con una antigüedad de 800 años, que se encontraban en el monasterio de Sozopol, junto al mar Negro, concretamente en un cementerio situado detrás de la iglesia ortodoxa de San Nicolás.
Enterramiento de la iglesia de San Nicolás
El conservador del Museo Nacional de Historia Natural de Bulgaria, Bozhidar Dimitrov ha comentado que “estos dos esqueletos con estacas son una muestra más de ciertas prácticas simbólicas que algunas localidades búlgaras han mantenido hasta la primera década del siglo XX. La creencia pagana consideraba que algunas personas -demonios en vida, malas personas- podían convertirse en -vampiros- una vez muertos para seguir atormentando a sus víctimas, siendo una estaca clavada en el tórax el único remedio para evitar que se levantaran de sus tumbas“.
Según Dimitrov son ya cien los enterramientos hallados en su país que presentan esta peculiar costumbre pagana. “No entiendo por qué se levanta tanta revuelo cada vez que sale otro resto similar“, opina. El investigador añade  que “a menudo, las personas consideradas vampiros eran clérigos y aristócratas“.
¿Vampiros en la Edad Media? ¿O sólo un singular ritual funerario? Existen numerosos y recientes hallazgos de extraños enterramientos que nos llevan fácilmente a pensar en vampiros y brujas medievales. Así, el arqueólogo Petar Balabanov, que en 2004 descubrió seis esqueletos del siglo IV inmovilizados con clavos en el sitio arqueológico vecino de Debelt , declaró que esta práctica había existido también en otros países balcánicos, sobre todo en Serbia.
Hallazgo de Toscana
Recientemente, en septiembre de 2011, un grupo de arqueólogos trasalpinos encontró en Piombino, en la Toscana, los restos mortales de una mujer enterrada hace 800 años que, supuestamente, se corresponden con los de una bruja medieval, según la principal hipótesis que se maneja.


El esqueleto -que fue hallado sin mortaja ni ataúd- tenía siete clavos clavados en su mandíbula y trece más enterrados en el suelo a su alrededor que, probablemente, fueron incrustados en su ropa. Según los investigadores, conforme a la creencia medieval, los clavos impedían que la bruja pudiera resucitar. El arqueólogo Alfonso Forgione, de la Universidad de L´Aquila, opina que “esto indica que se intentó asegurar que no se fuera a levantar de entre los muertos y aterrorizar a los vecinos que estaban obviamente convencidos que era una bruja que poseía poderes malignos”.
Cerca del hallazgo también encontraron el esqueleto de otra mujer, en esta ocasión rodeado de 17 dados, número de la mala suerte en Italia, además, de ser un juego prohibido para las mujeres durante mucho tiempo.
Basándose en todos estos indicios, los investigadores han llegado a la conclusión que los enterramientos podrían haber estado conectados con algún tipo de exorcismo.
"Vampiro" de Venecia
Sin salir de Italia, en 2009 se anunciaba el hallazgo de otra posible “vampiro”, en esta ocasión en Venecia, cuyo esqueleto presentaba un fragmento de piedra entre las mandíbulas. El equipo de investigación sostiene que los restos fueron enterrados con un ladrillo encajado entre las mandíbulas para evitar que se alimentara de las víctimas de una plaga que azotó la ciudad en el siglo XVI.


Matteo Borrini, antropólogo de la Universidad de Florencia, señaló que el hallazgo, situado en una pequeña isla de Lazzaretto Nuovo, en la laguna de Venecia, apoya la teoría de que en tiempos medievales se creía que los vampiros eran los responsables de la propagación de plagas como la Peste Negra.
"Es la primera vez que la arqueología ha conseguido reconstruir el ritual de exorcismo de un vampiro", señaló Borrini. "Esto contribuye a verificar cómo nació el mito de los vampiros". El esqueleto fue desenterrado en una fosa común de la plaga veneciana de 1576, durante la que murió el pintor Tiziano, en Lazareto Nuevo, localizado a tres kilómetros al noreste de Venecia y que fue empleado como un sanatorio para enfermos de  peste.
Enterramiento de Venecia
La sucesión de plagas que diezmaron Europa entre 1300 y 1700 alimentó la creencia en vampiros, sobre todo debido a que la descomposición de cadáveres no se comprendía bien aún, ha señalado Borrini. Los sepultureros que reabrían las fosas comunes, a menudo se encontraban con cuerpos hinchados por gases, con cabelleras que seguían creciendo y con sangre que fluía de algunas bocas, lo que les llevaba a creer que muchos fallecidos seguían vivos. Las mortajas que se usaban para cubrir las caras de los muertos a menudo se descomponían debido a las bacterias en la zona de la boca, lo que dejaba al descubierto los dientes de la víctima. De este modo, los vampiros pasaron a ser conocidos como "comedores de mortajas".
Según textos religiosos y médicos medievales, se creía que los no muertos difundían la pestilencia para chupar la vida que aún quedaba en algunos cadáveres. Así se mantenían hasta que conseguían la fuerza suficiente para volver a las calles. "Para matar un vampiro había que retirarle la mortaja de la boca, que era su sustento, como la leche para un bebé, y colocarle algo incomestible", ha precisado Borrini. "Es posible que se haya encontrado otros cadáveres con ladrillos en la boca, pero esta es la primera vez que el ritual ha sido identificado".
El doctor Peer Moore-Jansen de la Universidad el Estado de Wichita en Kansas asegura haber encontrado un tratamiento similar a algunos esqueletos desenterrados en Polonia y aunque considera el descubrimiento de Borrini excitante objeta que es muy osado nombrar a su esqueleto como "el primer vampiro encontrado".
Celàkovice
También en la República Checa, concretamente en Celàkovice, el arqueólogo Jaroslav Paçek anunció que había descubierto en 1997 el primer cementerio dedicado exclusivamente a vampiros, o al menos, a los acusados de serlo. En concreto, se trata de catorce tumbas de personas enterradas allí acusadas de vampirismo en las que se advierten prácticas y ritos para evitar que estos supuestos vampiros volvieran a la vida tras su ejecución. En los enterramientos, los muertos tenían el cráneo roto con un clavo de hierro, el corazón traspasado por un palo y en la boca aparecía clavado un cuchillo.
En los últimos años se han publicado otros hallazgos de este tipo en la región. Concretamente, en 1996, en una necrópolis de Praga fue hallada una tumba similar y en Eslovaquia se encontró un féretro envuelto por cadenas para impedir la salida del supuesto vampiro.

Bulgaria, Serbia, Toscana, el Véneto,Polonia, República Checa, Eslovaquia...Tal vez la creencia en vampiros durante la Edad Media (e incluso en época mucho más reciente) fuera más real y se encontrara más extendida de lo que imaginamos desde nuestra distante y pagana visión actual. Así lo atestiguan, al menos, los numerosos hallazgos que -poco a poco- van siendo dados a conocer.